El microbiota bucal influye en el desarrollo de los tumores

El microbiota bucal influye en el desarrollo de los tumores

La boca alberga una comunidad microbiana compleja que desempeña un papel clave en la protección de los tejidos, el mantenimiento de la integridad de las mucosas y la regulación de las reacciones inflamatorias. Esta flora, la segunda más importante del cuerpo después de la intestinal, también participa en el equilibrio del sistema inmunitario, tanto local como general. Sin embargo, un desequilibrio de este microbiota, llamado disbiosis, se asocia cada vez más con la aparición y evolución de diversos cánceres, ya sean localizados en la cavidad bucal o en otras partes del cuerpo como el colon, el hígado o el páncreas.

Ciertas bacterias patógenas, como Porphyromonas gingivalis y Fusobacterium nucleatum, están especialmente implicadas en estos procesos. Favorecen la formación de tumores al modificar el entorno inflamatorio, desestabilizar el ADN de las células huésped o estimular la creación de nuevos vasos sanguíneos alrededor de los tumores. Estos microorganismos también pueden migrar desde la boca hacia otras zonas del cuerpo, como el tubo digestivo, donde alteran las defensas locales y crean un terreno propicio para el desarrollo de cánceres. Por ejemplo, Fusobacterium nucleatum suele encontrarse en gran cantidad en los tejidos tumorales del colon, el hígado o el esófago, mientras que niveles elevados de Porphyromonas gingivalis se detectan en la saliva de pacientes con estos mismos cánceres.

La disbiosis bucal no solo influye en la iniciación de los tumores: también desempeña un papel en su progresión y pronóstico. En los pacientes con cáncer, la composición del microbiota bucal suele estar alterada, con una disminución de la diversidad microbiana y una modificación de la abundancia de ciertas especies. Estos cambios pueden agravar la inflamación crónica, debilitar las defensas inmunitarias o incluso favorecer la resistencia a los tratamientos. Así, una baja diversidad microbiana en la saliva está relacionada con una tasa de mortalidad más alta en personas con carcinoma nasofaríngeo, mientras que una mayor riqueza microbiana en los tejidos sanos de pacientes con cáncer de pulmón se asocia a un menor riesgo de recaída y a una supervivencia más larga.

El microbiota bucal también podría servir como herramienta de detección temprana. Estudios demuestran que el análisis de la saliva permite distinguir, con una precisión superior al 90 %, a los pacientes con cáncer bucal de los individuos sanos. Asimismo, el microbiota salival ofrece una buena capacidad predictiva para el cribado del cáncer de estómago, con un rendimiento comparable, e incluso superior, al de las pruebas tradicionales. Un enfoque que combine el análisis del microbiota bucal y fecal mejora incluso la detección del cáncer colorrectal, con una especificidad del 95 % y una sensibilidad del 88 %.

Los mecanismos por los que el microbiota bucal contribuye a la carcinogénesis son múltiples. La inflamación crónica, inducida por un desequilibrio microbiano, crea un entorno favorable para la proliferación celular, las mutaciones genéticas y la activación de genes implicados en la formación de tumores. Algunos microorganismos también producen sustancias cancerígenas, como el acetaldehído, derivado del metabolismo del etanol, que daña el ADN y favorece la transformación maligna de las células. Además, las bacterias bucales pueden interactuar con el sistema inmunitario del huésped, activando vías de señalización que debilitan la respuesta antitumor o reclutando células inmunitarias supresoras, como las células T reguladoras, que protegen a los tumores del ataque del sistema inmunitario.

Los tratamientos contra el cáncer, como la quimioterapia o la radioterapia, también alteran el equilibrio del microbiota bucal. A menudo provocan mucositis, una inflamación de las mucosas bucales que modifica la composición microbiana y favorece las infecciones oportunistas. Estas alteraciones pueden agravar las complicaciones locales y sistémicas, como la propagación de infecciones o una inmunosupresión grave, lo que puede comprometer la eficacia de los tratamientos y la supervivencia de los pacientes.

Por último, el microbiota bucal podría convertirse en un objetivo terapéutico prometedor. Enfoques destinados a modular esta flora, como el uso de probióticos o antibióticos dirigidos, podrían ayudar a restaurar un equilibrio favorable en la lucha contra el cáncer. Aunque las pruebas clínicas siguen siendo limitadas, los primeros estudios sugieren que estas intervenciones podrían mejorar la respuesta a los tratamientos contra el cáncer al influir en las vías inflamatorias e inmunitarias. En el futuro, una mejor comprensión de las interacciones entre el microbiota bucal y los tumores podría abrir la puerta a nuevas estrategias de prevención, detección temprana y tratamiento personalizado.


Attributions légales

Citation de l’étude

DOI : https://doi.org/10.1007/s44178-026-00270-z

Titre : Research advances in the correlation between oral microbiota and tumors

Revue : Holistic Integrative Oncology

Éditeur : Springer Science and Business Media LLC

Auteurs : Xiaoxuan Liu; Shan Liu; Zhi Guo

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