{"id":33,"date":"2026-03-26T10:49:02","date_gmt":"2026-03-26T09:49:02","guid":{"rendered":"https:\/\/themedicinereview.com\/es\/2026\/03\/26\/los-niveles-de-gravedad-del-autismo-son-utilizados-de-manera-coherente-por-los-profesionales\/"},"modified":"2026-03-26T10:50:10","modified_gmt":"2026-03-26T09:50:10","slug":"los-niveles-de-gravedad-del-autismo-son-utilizados-de-manera-coherente-por-los-profesionales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/themedicinereview.com\/es\/2026\/03\/26\/los-niveles-de-gravedad-del-autismo-son-utilizados-de-manera-coherente-por-los-profesionales\/","title":{"rendered":"\u00bfLos niveles de gravedad del autismo son utilizados de manera coherente por los profesionales?"},"content":{"rendered":"<h1>\u00bfLos niveles de gravedad del autismo son utilizados de manera coherente por los profesionales?<\/h1>\n<p>Desde 2013, los profesionales de la salud disponen de una herramienta para describir las necesidades de apoyo de los ni\u00f1os con trastornos del espectro autista. Este sistema clasifica las necesidades en tres niveles, desde el apoyo m\u00e1s leve hasta el m\u00e1s intenso. Sin embargo, un an\u00e1lisis reciente revela que menos de la mitad de los ni\u00f1os diagnosticados tienen especificado este nivel en su expediente m\u00e9dico. Esta informaci\u00f3n, esencial para adaptar las intervenciones, a menudo sigue ausente o variable seg\u00fan los lugares y las poblaciones.<\/p>\n<p>El estudio analiz\u00f3 a m\u00e1s de 15.000 ni\u00f1os estadounidenses de 4 y 8 a\u00f1os, seguidos entre 2018 y 2020. Muestra que solo el 40 % de los expedientes mencionaban un nivel de gravedad. Las disparidades son notables: en algunos estados, menos del 5 % de los ni\u00f1os se beneficiaban de esto, frente a m\u00e1s del 70 % en otros. Los ni\u00f1os de 4 a\u00f1os, aquellos de minor\u00edas \u00e9tnicas como las familias negras no hispanas, o aquellos cuyos expedientes no especificaban la presencia de una discapacidad intelectual, ten\u00edan menos probabilidades de tener un nivel de gravedad indicado. En cambio, los ni\u00f1os negros no hispanos, los m\u00e1s j\u00f3venes, aquellos seguidos en 2020 o con discapacidad intelectual, recib\u00edan con m\u00e1s frecuencia un nivel de gravedad elevado.<\/p>\n<p>Estas diferencias plantean preguntas sobre la uniformidad de las pr\u00e1cticas. Los profesionales no parecen aplicar los mismos criterios para evaluar las necesidades. Algunos ni\u00f1os reciben un nivel de apoyo elevado debido a dificultades intelectuales asociadas, mientras que otros, sin estos desaf\u00edos adicionales, pueden ser subestimados. Los ni\u00f1os negros no hispanos, por ejemplo, son clasificados con m\u00e1s frecuencia en el nivel m\u00e1s severo, incluso despu\u00e9s de considerar otros factores. Esto podr\u00eda reflejar desigualdades en el acceso a evaluaciones completas o sesgos en la interpretaci\u00f3n de los s\u00edntomas.<\/p>\n<p>El uso de estos niveles tambi\u00e9n sigue siendo desigual seg\u00fan los a\u00f1os y las regiones. En 2020, su menci\u00f3n era m\u00e1s frecuente que en 2018, lo que sugiere una adopci\u00f3n progresiva, pero a\u00fan insuficiente. Los expertos se\u00f1alan que la ausencia de directrices claras en los manuales de diagn\u00f3stico contribuye a esta variabilidad. Algunos cl\u00ednicos dudan en asignar un nivel, sin saber si deben basarse \u00fanicamente en los s\u00edntomas del autismo o tambi\u00e9n en otras dificultades asociadas.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n limita la utilidad de estos niveles para planificar los servicios y las ayudas. Sin una aplicaci\u00f3n m\u00e1s rigurosa y uniforme, su potencial para mejorar la vida de los ni\u00f1os afectados sigue sin explotarse. Las disparidades observadas recuerdan la importancia de formar a los profesionales y aclarar los criterios de evaluaci\u00f3n. El objetivo es garantizar que cada ni\u00f1o reciba el apoyo adaptado a sus necesidades reales, sin que su origen, edad o entorno influyan en la calidad de su acompa\u00f1amiento.<\/p>\n<hr>\n<h2>Attributions l\u00e9gales<\/h2>\n<h3>Citation de l\u2019\u00e9tude<\/h3>\n<p><strong>DOI\u00a0:<\/strong> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1007\/s10803-026-07292-6\" target=\"_blank\">https:\/\/doi.org\/10.1007\/s10803-026-07292-6<\/a><\/p>\n<p><strong>Titre\u00a0:<\/strong> Prevalence of Autism Spectrum Disorder Severity Levels From the Fifth Edition of the Diagnostic and Statistical Manual (DSM-5) in the Autism and Developmental Disabilities Monitoring Network<\/p>\n<p><strong>Revue : <\/strong> Journal of Autism and Developmental Disorders<\/p>\n<p><strong>\u00c9diteur : <\/strong> Springer Science and Business Media LLC<\/p>\n<p><strong>Auteurs : <\/strong> Lauren A. Russell; Sarah C. Tinker; Kelly A. Shaw; Matthew J. Maenner; Monica Dirienzo; Anne V. Kirby; Ellen M. Howerton; Sandra B. Vanegas; Maya Lopez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfLos niveles de gravedad del autismo son utilizados de manera coherente por los profesionales? Desde 2013, los profesionales de la salud disponen de una herramienta para describir las necesidades de apoyo de los ni\u00f1os con trastornos del espectro autista. 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